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martes, 4 de septiembre de 2012
Conozca la Historia Económica peruana Online
(RPP).- La versión electrónica de los tres primeros tomos del Compendio de Historia Económica del Perú, serán publicados, a partir de este 4 de setiembre en la página web del Banco Central de Reserva el Perú (www.bcrp.gob.pe), en la sección “Publicaciones y Seminarios”, con el objetivo de poner al alcance de la ciudadanía investigaciones de alto nivel académico...(Leer más)
miércoles, 19 de enero de 2011
Los gobernantes de Lima en la historia
(La República).- Lima cumple hoy 476 años de fundación, 476 años durante los cuales ha tenido grande cambios, y han pasado una gran cantidad de gobernantes de la llamada Ciudad de Los Reyes, Larepublica.pe le presenta un repaso de los gobernantes municipales más representativos del Perú republicano.
Cuando Francisco Pizarro mudó la capital del imperio de Jauja a Lima tenía que colocar a alguien de su más entera confianza mientras él se enfrascaba en una batalla con su antiguo socio, Diego de Almagro, la cual recién empezaba. Es de este modo que dejó a cargo a uno de sus acompañantes en la Isla del Gallo, Nicolás de Ribera, se le denominó “El viejo” por su larga presencia en la capital, más de treinta años.
Durante más de doscientos años los alcaldes, denominados cabildos, fueron nombrados por los Virreyes, hasta la llegada de la república, en 1822.
Cuando Francisco Pizarro mudó la capital del imperio de Jauja a Lima tenía que colocar a alguien de su más entera confianza mientras él se enfrascaba en una batalla con su antiguo socio, Diego de Almagro, la cual recién empezaba. Es de este modo que dejó a cargo a uno de sus acompañantes en la Isla del Gallo, Nicolás de Ribera, se le denominó “El viejo” por su larga presencia en la capital, más de treinta años.
Durante más de doscientos años los alcaldes, denominados cabildos, fueron nombrados por los Virreyes, hasta la llegada de la república, en 1822.
1822 Felipe Antonio Alvardoy: Militar Argentino, que llegó con San Martín y llegó a formar parte del gobierno.
1836 Manuel Menéndez: Alcalde designado por Felipe Santiago Salaverry, fue el último en dicho cargo antes que fueran reemplazados por la Intendencias de la Policía, en 1839 volvió al poder pero solo por unos meses. Apoyó a Agustín Gamarra contra la revolución de Manuel de Vivanco en Arequipa y en la guerra contra Bolivia.
1850 Francisco Gonzáles Prada: Fue el primer alcalde luego de la eliminación de las Intendencias Municipales.
1864 Antonio Gutiérrez de la Fuente: Fue dos veces alcalde de la capital, y también fue Presidente interino, de joven formó parte del ejército realista, pero luego pasó a las filas libertadores luego que fuera convencido por Torre Tagle, fue el último alcalde nacido en Tarapacá.
1869 Felipe Pardo y Lavalle: El primer Presidente Constitucional de la República gobernó Lima durante un año, antes de fundar el Partido Civil, fundó la Caja de Ahorros de Lima y ordenó la construcción del Hospital Dos de Mayo, lo asesinaron en 1878, cuando ingresaba al Congreso de la República.
1879 Lizardo Montero Flores: Su gobierno municipal fue corto ya que luego de la renuncia de su predecesor, estalló la guerra con Chile, por lo que el presidente Mariano Ignacio Prado lo nombró jefe político y militar de los departamentos del sur, que incluían Tarapacá y Arica.
1881 Rufino Torrico: Fue la única autoridad en nuestro país en el momento de la entrada del ejército chileno desarrollándose las batallas de Chorrillos, San Juan y Miraflores.
1881 César Canevaro: Luchó en las batallas de Chorrillos y Miraflores, siendo herido de gravedad en la última de estas, luego se retiró a Arequipa, cayendo Lima en manos chilenas.
1883 Rufino Torrico: Luego de la retirada chilena de la capital tras la medición del general francés Du Petit Thuoars, regresó a la alcaldía, y tuvo la misión de reconstruir la ciudad, no solo física si no también moralmente.
1909 Guillermo Billinghurst: El último siglo del segundo milenio empezó con la guerra civil, antes que culmine la primera década llegó Billinghurst, quien se valió de su popularidad como alcalde para llegar a la presidencia luego de la huelga que organizó para bloquear la elección del candidato del civilismo Aspillaga.
1930 Luis Antonio Eguiguren: Fue político e historiador, ejerció la alcaldía por poco tiempo, y luego fue el ganador de las elecciones presidenciales de 1936, sin embargo su elección no fue reconocida por el congreso que le dio el triunfo al presidente Óscar Benavides, quien adujo que los votos apristas, que eran fundamentales, fueron hacía él.
1931 José de la Riva Agüero: El político e historiador peruano, principal benefactor de la Universidad Católica del Perú, llegó al sillón de Nicolás de Ribera de la mano de Óscar Benavides, sin embargo renunció a su cargo luego que este aprobara la ley de divorcio de mutuo disenso.
1934 Luis Gallo Porras: Fue tres veces alcalde la Capital, entre sus obras más importantes están la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, ubicada actualmente en el Parque de la Muralla, y otorgarle el escudo de la ciudad al Señor de los Milagros.
1938 Eduardo Dibós Dammert: Fue un apasionado del deporte, llegó dos veces al sillón municipal, fue presidente del Comité Olímpico Peruano.
1963 Ana Fernandini de Naranjo: Fue la primera alcaldesa de Lima y una de las más adineradas del Perú durante el siglo pasado, llegó a la alcaldía durante el gobierno militar de Nicolás Lindley, se le recuerda por su prohibición de las funciones de striptease, lo cual causó la protesta de una vedette, que se desnudó en pleno Palacio Municipal.
1964 Luis Bedoya Reyes: El fundador del Partido Popular Cristiano, tiene como una de sus mayores obras la culminación de Paseo de la República.
1970 Eduardo Dibos Chappuis: Famoso por su afición al automovilismo, de él deriva el nombre “Chachicarts”, Eduardo “Chachi” Dibos, fue el primer alcalde del gobierno militar de Juan Velasco, inauguró la famosa Portada China ubicada de la Calle Capón e impulsó la construcción del circuito de Playas de la Costa Verde.
1983 Eduardo Orrego: Fue alcalde durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry, convirtió Jirón de la Unión en un paseo peatonal y reunió a los vendedores ambulantes el Centro Comercial Polvos Azules.
1984 Alfonso Barrantes: Fue el primer alcalde de tendencia izquierdista de la historia, el popular “Frejolito” fundó el "Vaso de Leche", hizo una refacción general de las pistas de la ciudad, postuló a la presidencia pero se retiró antes que se llevara a cabo la segunda vuelta contra Alan García.
1987 Jorge del Castillo: Actualmente en el ojo de la tormenta, Del Castillo ejerció la alcaldía limeña hasta 1990, ganó las elecciones gracias al gran apoyo de Alan García durante toda la campaña.
1990 Ricardo Belmont: Su llegada al sillón municipal fue gracias a su gran llegada a la población por ser propietario de RBC, durante su gobierno ejecutó el intercambio vial sur y norte, así como la Avenida Universitaria, intentó sin éxito ser presidente del Perú en 1995.
1996 Alberto Andrade: Andrade fue alcalde de Miraflores antes de llegar a Lima, y trató de cambiarle la cara desalojando a los ambulantes de la Avenida Abancay, se recuerda su famoso “Vamos Carajo”, a los policías en el desalojo, así mismo realizó la Vía Expresa de Javier Prado y la recuperación del Centro Histórico.
2003 Luis Castañeda: Su administración como Jefe del Instituto Peruano de Seguridad Social (IPSS) le dio gran popularidad entre los limeños, dándole la alcaldía en el 2003, el debate en Manchay ante Alberto Andrade fue fundamental para su triunfo.
Entre sus obas más importantes están la construcción de los Hospitales de la Solidaridad, las Escaleras Solidarias, así como la inauguración del Metropolitano, terminó su mandato envuelto en un gran escándalo por el caso de Comunicore.
2011 Susana Villarán: La segunda alcaldesa de la historia y la segunda con tendencia izquierdista, recién inicia su mandato, en el que asegura continuará el Metropolitano y tiene como gran reto seguir con la modernización de la capital.
Fuente de información: La República
Por: Christian Gutiérrez
1836 Manuel Menéndez: Alcalde designado por Felipe Santiago Salaverry, fue el último en dicho cargo antes que fueran reemplazados por la Intendencias de la Policía, en 1839 volvió al poder pero solo por unos meses. Apoyó a Agustín Gamarra contra la revolución de Manuel de Vivanco en Arequipa y en la guerra contra Bolivia.
1850 Francisco Gonzáles Prada: Fue el primer alcalde luego de la eliminación de las Intendencias Municipales.
1864 Antonio Gutiérrez de la Fuente: Fue dos veces alcalde de la capital, y también fue Presidente interino, de joven formó parte del ejército realista, pero luego pasó a las filas libertadores luego que fuera convencido por Torre Tagle, fue el último alcalde nacido en Tarapacá.
1869 Felipe Pardo y Lavalle: El primer Presidente Constitucional de la República gobernó Lima durante un año, antes de fundar el Partido Civil, fundó la Caja de Ahorros de Lima y ordenó la construcción del Hospital Dos de Mayo, lo asesinaron en 1878, cuando ingresaba al Congreso de la República.
1879 Lizardo Montero Flores: Su gobierno municipal fue corto ya que luego de la renuncia de su predecesor, estalló la guerra con Chile, por lo que el presidente Mariano Ignacio Prado lo nombró jefe político y militar de los departamentos del sur, que incluían Tarapacá y Arica.
1881 Rufino Torrico: Fue la única autoridad en nuestro país en el momento de la entrada del ejército chileno desarrollándose las batallas de Chorrillos, San Juan y Miraflores.
1881 César Canevaro: Luchó en las batallas de Chorrillos y Miraflores, siendo herido de gravedad en la última de estas, luego se retiró a Arequipa, cayendo Lima en manos chilenas.
1883 Rufino Torrico: Luego de la retirada chilena de la capital tras la medición del general francés Du Petit Thuoars, regresó a la alcaldía, y tuvo la misión de reconstruir la ciudad, no solo física si no también moralmente.
1909 Guillermo Billinghurst: El último siglo del segundo milenio empezó con la guerra civil, antes que culmine la primera década llegó Billinghurst, quien se valió de su popularidad como alcalde para llegar a la presidencia luego de la huelga que organizó para bloquear la elección del candidato del civilismo Aspillaga.
1930 Luis Antonio Eguiguren: Fue político e historiador, ejerció la alcaldía por poco tiempo, y luego fue el ganador de las elecciones presidenciales de 1936, sin embargo su elección no fue reconocida por el congreso que le dio el triunfo al presidente Óscar Benavides, quien adujo que los votos apristas, que eran fundamentales, fueron hacía él.
1931 José de la Riva Agüero: El político e historiador peruano, principal benefactor de la Universidad Católica del Perú, llegó al sillón de Nicolás de Ribera de la mano de Óscar Benavides, sin embargo renunció a su cargo luego que este aprobara la ley de divorcio de mutuo disenso.
1934 Luis Gallo Porras: Fue tres veces alcalde la Capital, entre sus obras más importantes están la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, ubicada actualmente en el Parque de la Muralla, y otorgarle el escudo de la ciudad al Señor de los Milagros.
1938 Eduardo Dibós Dammert: Fue un apasionado del deporte, llegó dos veces al sillón municipal, fue presidente del Comité Olímpico Peruano.
1963 Ana Fernandini de Naranjo: Fue la primera alcaldesa de Lima y una de las más adineradas del Perú durante el siglo pasado, llegó a la alcaldía durante el gobierno militar de Nicolás Lindley, se le recuerda por su prohibición de las funciones de striptease, lo cual causó la protesta de una vedette, que se desnudó en pleno Palacio Municipal.
1964 Luis Bedoya Reyes: El fundador del Partido Popular Cristiano, tiene como una de sus mayores obras la culminación de Paseo de la República.
1970 Eduardo Dibos Chappuis: Famoso por su afición al automovilismo, de él deriva el nombre “Chachicarts”, Eduardo “Chachi” Dibos, fue el primer alcalde del gobierno militar de Juan Velasco, inauguró la famosa Portada China ubicada de la Calle Capón e impulsó la construcción del circuito de Playas de la Costa Verde.
1983 Eduardo Orrego: Fue alcalde durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry, convirtió Jirón de la Unión en un paseo peatonal y reunió a los vendedores ambulantes el Centro Comercial Polvos Azules.
1984 Alfonso Barrantes: Fue el primer alcalde de tendencia izquierdista de la historia, el popular “Frejolito” fundó el "Vaso de Leche", hizo una refacción general de las pistas de la ciudad, postuló a la presidencia pero se retiró antes que se llevara a cabo la segunda vuelta contra Alan García.
1987 Jorge del Castillo: Actualmente en el ojo de la tormenta, Del Castillo ejerció la alcaldía limeña hasta 1990, ganó las elecciones gracias al gran apoyo de Alan García durante toda la campaña.
1990 Ricardo Belmont: Su llegada al sillón municipal fue gracias a su gran llegada a la población por ser propietario de RBC, durante su gobierno ejecutó el intercambio vial sur y norte, así como la Avenida Universitaria, intentó sin éxito ser presidente del Perú en 1995.
1996 Alberto Andrade: Andrade fue alcalde de Miraflores antes de llegar a Lima, y trató de cambiarle la cara desalojando a los ambulantes de la Avenida Abancay, se recuerda su famoso “Vamos Carajo”, a los policías en el desalojo, así mismo realizó la Vía Expresa de Javier Prado y la recuperación del Centro Histórico.
2003 Luis Castañeda: Su administración como Jefe del Instituto Peruano de Seguridad Social (IPSS) le dio gran popularidad entre los limeños, dándole la alcaldía en el 2003, el debate en Manchay ante Alberto Andrade fue fundamental para su triunfo.
Entre sus obas más importantes están la construcción de los Hospitales de la Solidaridad, las Escaleras Solidarias, así como la inauguración del Metropolitano, terminó su mandato envuelto en un gran escándalo por el caso de Comunicore.
2011 Susana Villarán: La segunda alcaldesa de la historia y la segunda con tendencia izquierdista, recién inicia su mandato, en el que asegura continuará el Metropolitano y tiene como gran reto seguir con la modernización de la capital.
Fuente de información: La República
Por: Christian Gutiérrez
Nazca: descubren dos nuevos geoglifos
(Perú 21).- Científicos japoneses de la Universidad de Yamagata descubrieron dos nuevos geoglifos en las pampas de Nazca, cerca de las míticas líneas recuperadas por la alemana María Reiche, en el departamento de Ica, al sur de Lima.
Uno de los geoglifos correspondería a una cabeza humana y el otro a una figura que representaría a un animal aún no identificado, según reportó la agencia japonesa de noticias Kyodo.
Actualmente, el equipo continúa con el trabajo de campo y cuando este concluya deberá remitir un informe sobre lo descubierto al Ministerio de Cultura, indicó Américo Baiocchi, director regional de Cultura de Ica.
“Todavía están en fase de ejecución. Lo que ahora se ha informado es seguramente un avance que han remitido a la universidad, falta que precisen el período al que pertenecen los geoglifos, pues antes de los nascas estuvieron los paracas”, señaló.
Destacó la seriedad y profesionalismo con los que se trabaja en la zona, donde hay otros dos grupos investigadores. “Antes de empezar, hacen un estudio de campo, preparan un proyecto y es el ministerio el que finalmente los autoriza”, recordó.
Baiocchi dijo que lo encontrado por los japoneses revela que Nasca no deja de sorprender. “En la medida que se cuenten con mayores recursos e investigaciones se encontrarán más cosas”, manifestó a la Agencia Andina.
El equipo japonés, que está encabezado por Masato Sakai, descubrió en 2006 un centenar de geoglifos con forma de rectas y triángulos.
Fuente de información: Perú 21
Uno de los geoglifos correspondería a una cabeza humana y el otro a una figura que representaría a un animal aún no identificado, según reportó la agencia japonesa de noticias Kyodo.
Actualmente, el equipo continúa con el trabajo de campo y cuando este concluya deberá remitir un informe sobre lo descubierto al Ministerio de Cultura, indicó Américo Baiocchi, director regional de Cultura de Ica.
“Todavía están en fase de ejecución. Lo que ahora se ha informado es seguramente un avance que han remitido a la universidad, falta que precisen el período al que pertenecen los geoglifos, pues antes de los nascas estuvieron los paracas”, señaló.
Destacó la seriedad y profesionalismo con los que se trabaja en la zona, donde hay otros dos grupos investigadores. “Antes de empezar, hacen un estudio de campo, preparan un proyecto y es el ministerio el que finalmente los autoriza”, recordó.
Baiocchi dijo que lo encontrado por los japoneses revela que Nasca no deja de sorprender. “En la medida que se cuenten con mayores recursos e investigaciones se encontrarán más cosas”, manifestó a la Agencia Andina.
El equipo japonés, que está encabezado por Masato Sakai, descubrió en 2006 un centenar de geoglifos con forma de rectas y triángulos.
Fuente de información: Perú 21
miércoles, 18 de agosto de 2010
El ritual del quipu aún sigue vivo en Perú
(La República).- El diario The New York Times acaba de revelar que un poblado de la serranía limeña, San Cristóbal de Rapaz, realiza rituales en torno a importante objeto incaico.Con ello queda demostrado que el quipu, utilizado por los Incas como un sistema de contabilidad -aunque no se descarta haya sido usado como una forma de escritura- no ha dejado de existir.
El medio estadounidense muestra así como San Cristóbal de Rapaz, un pueblo ubicado en la provincia de Oyón, departamento de Lima, todavía guarda sus reliquias en una casa ceremonial denominada Kha Wayi, pese que casi ninguno entiende su codificación.
"Siento que estoy hablando con mis antepasados cuando miro a nuestra khipu", dijo Marcelina Gallardo, de 48 años, describe The New York Times. "El khipu es una joya de nuestra vida en este lugar", agrega.
Sin embargo, el reportaje señala que a través de diversas pruebas se demostraron que los khipus de Rapaz son muy diferentes a los diseñados por los Incas.
Fuente de información: La República
Imágen referencial
viernes, 13 de agosto de 2010
Descubren tumba de adolescente de élite Sipán en complejo Huaca Rajada
Chiclayo, ago. 12 (ANDINA). Un adolescente de la élite Sipán, sepultado en un ataúd de caña hace 1,600 años a sólo 12 metros de distancia de la tumba del famoso jerarca moche hallado en 1987 y que maravilló al mundo, fue descubierto por arqueólogos de la Unidad Ejecutora Nº 111: Naylamp-Lambayeque.
El director del Proyecto Arqueológico Huaca Rajada-Sipán, Luis Chero Zurita, informó que hace una semana se halló al personaje, de sexo masculino, que tendría entre 14 y 15 años, y de una estatura aproximada de 1.35 metros.
Mencionó que el ataúd, de 1.45 metros de largo por medio metro de ancho, contenía los restos del menor, al cual le colocaron dos cuencos negros –uno en el lado derecho y el otro en el izquierdo–, así como una botella escultórica –de asa estribo y reborde con representación del maní– a la altura de los pies.
“Esta vasija escultórica en forma de maní es una cerámica particular, no hay otra cerámica de esa naturaleza encontrada a lo largo de los 23 años de trabajo en la zona, salvo en metal, que es el collar que tiene el Señor de Sipán.”
Refirió que la cerámica podría denotar que este personaje consolida la idea de los mochica de que vivirán después de la muerte. “El maní tiene esa característica: ingresa a la tierra y vuelve a germinar. Significa que la vida después de la muerte va a continuar”, explicó en declaraciones a la Agencia Andina.
Además, se halló una vasija de cerámica denominada canchero al lado derecho y una corona de cobre con la representación de un rostro humano. También se depositaron como ofrendas restos óseos de camélido (cabeza y parte del tórax).
Precisó que el hallazgo se realizó a un metro de profundidad y pertenecería al siglo IV después de Cristo.
El investigador puntualizó que el individuo sería 200 años más antiguo que el Señor de Sipán.
“El haberse hallado una corona de cobre a la altura del tórax le daría una posición privilegiada en la sociedad moche”, afirmó el especialista.
Agregó que este personaje podría corresponder al acompañante de un individuo de mayor rango político-social de la sociedad mochica, aún por descubrir en esta zona. "Pero también existe la posibilidad de que la tumba le pertenezca, pues carece de la característica principal de los guardianes: tener los pies mutilados.”
Chero informó que en los próximos días el antropólogo físico Mario Millones podrá definir la edad, el sexo, patologías (enfermedades) y causas probables de la muerte del personaje hallado. “El especialista analiza in situ con el instrumental que tiene y va limpiando despacio la pelvis, viendo las características que posee.”
Entierro más importante
Por su parte, el director del museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva, destacó que esta tumba es la número 16 descubierta en la plataforma funeraria de Sipán.
“El hallazgo de esta tumba es de gran importancia, porque nos ayuda a conocer toda la secuencia de entierros de la élite mochica. Ésta corresponde a una fase media de todo el santuario Sipán. Aparentemente, se podría tratar del entierro que marca el preámbulo de otro más importante ubicado más abajo.”
Asimismo, destacó el hallazgo, junto al entierro, de una vasija con la representación escultórica del maní.
“Este símbolo es importante, porque el fruto de maní aparece en el contexto de los collares del Señor de Sipán y de la tumba saqueada. También hay unos ornamentos de cobre: una corona que tiene un apreciable tamaño con dos bandas laterales que se asocian y se parecen al entierro de la tumba Nº 14 del sacerdote guerrero." "Hasta el momento no existen armas, lo que nos puede indicar que estaríamos –quizás– frente a un personaje asociado a los rituales, es decir, un personaje de función estrictamente religiosa.”
Precisó que el entierro del personaje adolescente se “salvó milagrosamente” del saqueo, porque a ambos extremos, es decir al lado norte y sur, se observan evidencias de perforaciones de los saqueadores que afectaron el monumento antes de su intervención en 1987.
“Se trata de un personaje allegado o asistente religioso (de la élite Sipán). Un personaje que se manejaba en el entorno de la nobleza mochica que pertenecería al siglo IV de nuestra era.”
Por su parte, Celso Sialer, director ejecutivo de la Unidad Ejecutora Nº 111, indicó que la temporada de investigaciones 2010 en el complejo arqueológico de Sipán se inició en mayo pasado.
“Desde mayo a la fecha se han generado más de 6,000 jornales, en los cuales laboran 60 obreros, ocho arqueólogos y seis técnicos; beneficiando a la comunidad que vive cerca del importante monumento arqueológico de Lambayeque."
Puntualizó que para esta temporada se tiene programado invertir más de 460,000 nuevos soles en investigaciones arqueológicas en Huaca Rajada-Sipán, esperando que el próximo año el Ministerio de Economía y Finanzas destine un mayor presupuesto a fin de fortalecer la labor de los arqueólogos en los diversos frentes de investigación que existen en Lambayeque y ampliar su intervención a otros monumentos.
“Se busca desvelar a Perú y al mundo la majestuosidad de nuestras culturas prehispánicas. Con apoyo del Gobierno tenemos la gran posibilidad de realizar un trabajo sostenible y entregar al país y al mundo importantes hallazgos”, finalizó.
Fuente de información: Andina
El director del Proyecto Arqueológico Huaca Rajada-Sipán, Luis Chero Zurita, informó que hace una semana se halló al personaje, de sexo masculino, que tendría entre 14 y 15 años, y de una estatura aproximada de 1.35 metros.
Mencionó que el ataúd, de 1.45 metros de largo por medio metro de ancho, contenía los restos del menor, al cual le colocaron dos cuencos negros –uno en el lado derecho y el otro en el izquierdo–, así como una botella escultórica –de asa estribo y reborde con representación del maní– a la altura de los pies.
“Esta vasija escultórica en forma de maní es una cerámica particular, no hay otra cerámica de esa naturaleza encontrada a lo largo de los 23 años de trabajo en la zona, salvo en metal, que es el collar que tiene el Señor de Sipán.”
Refirió que la cerámica podría denotar que este personaje consolida la idea de los mochica de que vivirán después de la muerte. “El maní tiene esa característica: ingresa a la tierra y vuelve a germinar. Significa que la vida después de la muerte va a continuar”, explicó en declaraciones a la Agencia Andina.
Además, se halló una vasija de cerámica denominada canchero al lado derecho y una corona de cobre con la representación de un rostro humano. También se depositaron como ofrendas restos óseos de camélido (cabeza y parte del tórax).
Precisó que el hallazgo se realizó a un metro de profundidad y pertenecería al siglo IV después de Cristo.
El investigador puntualizó que el individuo sería 200 años más antiguo que el Señor de Sipán.
“El haberse hallado una corona de cobre a la altura del tórax le daría una posición privilegiada en la sociedad moche”, afirmó el especialista.
Agregó que este personaje podría corresponder al acompañante de un individuo de mayor rango político-social de la sociedad mochica, aún por descubrir en esta zona. "Pero también existe la posibilidad de que la tumba le pertenezca, pues carece de la característica principal de los guardianes: tener los pies mutilados.”
Chero informó que en los próximos días el antropólogo físico Mario Millones podrá definir la edad, el sexo, patologías (enfermedades) y causas probables de la muerte del personaje hallado. “El especialista analiza in situ con el instrumental que tiene y va limpiando despacio la pelvis, viendo las características que posee.”
Entierro más importante
Por su parte, el director del museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva, destacó que esta tumba es la número 16 descubierta en la plataforma funeraria de Sipán.
“El hallazgo de esta tumba es de gran importancia, porque nos ayuda a conocer toda la secuencia de entierros de la élite mochica. Ésta corresponde a una fase media de todo el santuario Sipán. Aparentemente, se podría tratar del entierro que marca el preámbulo de otro más importante ubicado más abajo.”
Asimismo, destacó el hallazgo, junto al entierro, de una vasija con la representación escultórica del maní.
“Este símbolo es importante, porque el fruto de maní aparece en el contexto de los collares del Señor de Sipán y de la tumba saqueada. También hay unos ornamentos de cobre: una corona que tiene un apreciable tamaño con dos bandas laterales que se asocian y se parecen al entierro de la tumba Nº 14 del sacerdote guerrero." "Hasta el momento no existen armas, lo que nos puede indicar que estaríamos –quizás– frente a un personaje asociado a los rituales, es decir, un personaje de función estrictamente religiosa.”
Precisó que el entierro del personaje adolescente se “salvó milagrosamente” del saqueo, porque a ambos extremos, es decir al lado norte y sur, se observan evidencias de perforaciones de los saqueadores que afectaron el monumento antes de su intervención en 1987.
“Se trata de un personaje allegado o asistente religioso (de la élite Sipán). Un personaje que se manejaba en el entorno de la nobleza mochica que pertenecería al siglo IV de nuestra era.”
Por su parte, Celso Sialer, director ejecutivo de la Unidad Ejecutora Nº 111, indicó que la temporada de investigaciones 2010 en el complejo arqueológico de Sipán se inició en mayo pasado.
“Desde mayo a la fecha se han generado más de 6,000 jornales, en los cuales laboran 60 obreros, ocho arqueólogos y seis técnicos; beneficiando a la comunidad que vive cerca del importante monumento arqueológico de Lambayeque."
Puntualizó que para esta temporada se tiene programado invertir más de 460,000 nuevos soles en investigaciones arqueológicas en Huaca Rajada-Sipán, esperando que el próximo año el Ministerio de Economía y Finanzas destine un mayor presupuesto a fin de fortalecer la labor de los arqueólogos en los diversos frentes de investigación que existen en Lambayeque y ampliar su intervención a otros monumentos.
“Se busca desvelar a Perú y al mundo la majestuosidad de nuestras culturas prehispánicas. Con apoyo del Gobierno tenemos la gran posibilidad de realizar un trabajo sostenible y entregar al país y al mundo importantes hallazgos”, finalizó.
Fuente de información: Andina
lunes, 9 de agosto de 2010
Los sorprendentes sarcófagos de Karajía, de los chachapoyas
(El Comercio).- Entre los antiguos peruanos, el culto a los muertos alcanzó ribetes excepcionales, a juzgar por el frondoso ritual que estos tributaban a sus difuntos. Lo demuestra el despliegue que pusieron en práctica para preservar el cadáver de sus seres queridos, momificándolos, o el cuidado especial que ponían en la construcción de moradas destinadas al eterno descanso.
Todo esto por cuanto dominaba firmemente la idea de que, de corromperse el cadáver, ya sea por putrefacción u otro agente destructor, concluía también la vida que experimentaba el ser amado más allá de la muerte.
De apariencia humana
En cuanto a los chachapoyas, moradores de los Andes amazónicos norteños y anteriores al incario, estos emplearon básicamente dos patrones funerarios: el mausoleo (pukullo o chullpa en quechua) y el sarcófago o purun-machu.
Los sarcófagos de los chachapoyas están conformados por una especie de gran cápsula de paredes construidas con tierra arcillosa mezclada con piedras pequeñas, algunos retazos de madera y paja brava o ichu.
Su apariencia —cabeza, busto y cuerpo— evoca los contornos de un ser humano. Por ser su interior vacuo, el sarcófago ofrece el espacio necesario para cobijar a un difunto ilustre: momificado, sentado y arropado con tejidos.
Así, convertido en un bulto funerario, el difunto era emplazado en su respectivo sarcófago o cápsula funeraria.
Nariz prominente
Los sarcófagos chachapoyas presentan diversas modalidades, por su forma y por su tamaño. Su difusión se limita a la margen izquierda del río Utcubamba, pues es una forma de sepulcro que no se repite en el resto del territorio andino. Debe subrayarse que el sarcófago chachapoyas imita el aspecto que adopta el fardo funerario de la etapa Tiahuanaco-Huari (Horizonte Medio). Esto se constata de modo particular en lo que se refiere a la cabeza de los sarcófagos chachapoyas conspicuos, los de Karajía, con sus mandíbulas exageradamente remarcadas, que al parecer calcaban las máscaras planas, de madera, plantadas por encima de los fardos funerarios Tiahuanaco-Huari.
Las cabezas de los sarcófagos chachapoyas eran modeladas en arcilla. Por lo mismo, observan una nariz saliente, ganchuda, al parecer alusiva a un pico de un ave de rapiña. Originalmente, todos los sarcófagos de Karajía lucían sobre sus cabezas un cráneo ritual que les confería majestad.
El antimonio
Los sarcófagos de Karajía fueron emplazados en una gruta en lo alto de un precipicio, la que era excavada ex profeso por el hombre. No necesariamente se recurría a este procedimiento para resguardarlos de buscadores de tesoros, ya que en el antiguo Perú había un profundo respeto por los difuntos.
Ni siquiera sus pertenencias debían ser tocadas, pues, según la creencia, todavía latente, el profanador podría sufrir la parálisis de alguno de sus miembros; hasta podía producirle la muerte por venganza del difunto. Esto popularmente se conoce como “antimonio”.
Protegidos contra el tiempo
El hecho de recurrir a lo alto de los precipicios debió ser inducido por el deseo de protegerlos de las injurias del tiempo. Ciertamente, al asomar la peña desnuda a la superficie, como es el caso del barranco de Karajía, aquello no da lugar a que crezca vegetación en el sitio, que al concentrar humedad atenta contra la conservación, especialmente del material orgánico.
Adicionalmente, en aquellas alturas, el viento sopla animadamente, y aminora así la excesiva humedad ambiental que impera en los Andes amazónicos.
¿Quiénes eran los constructores de los sarcófagos?
Eran los chachapoyas, cuyos ancestros, al comenzar la segunda mitad del primer milenio de nuestra era, debieron partir de zonas cordilleranas, premunidos así de cultura andina, para asentarse en los espacios norteños, correspondientes a la región de los Andes amazónicos.
Nosotros interpretamos que, como punto de partida, este fenómeno pudo obedecer a un proyecto estatal surgido en las postrimerías de la cultura Tiahuanaco-Huari, debido al aumento poblacional que por entonces se hacía cada vez más agudo.
Esta explosión demográfica presionó a diversos grupos a extender la frontera agrícola que tanto en la costa como en la cordillera ha sido en extremo reducida.
Fuente de información: El Comercio
Por: Federico Kauffmann Doig
Todo esto por cuanto dominaba firmemente la idea de que, de corromperse el cadáver, ya sea por putrefacción u otro agente destructor, concluía también la vida que experimentaba el ser amado más allá de la muerte.
De apariencia humana
En cuanto a los chachapoyas, moradores de los Andes amazónicos norteños y anteriores al incario, estos emplearon básicamente dos patrones funerarios: el mausoleo (pukullo o chullpa en quechua) y el sarcófago o purun-machu.
Los sarcófagos de los chachapoyas están conformados por una especie de gran cápsula de paredes construidas con tierra arcillosa mezclada con piedras pequeñas, algunos retazos de madera y paja brava o ichu.
Su apariencia —cabeza, busto y cuerpo— evoca los contornos de un ser humano. Por ser su interior vacuo, el sarcófago ofrece el espacio necesario para cobijar a un difunto ilustre: momificado, sentado y arropado con tejidos.
Así, convertido en un bulto funerario, el difunto era emplazado en su respectivo sarcófago o cápsula funeraria.
Nariz prominente
Los sarcófagos chachapoyas presentan diversas modalidades, por su forma y por su tamaño. Su difusión se limita a la margen izquierda del río Utcubamba, pues es una forma de sepulcro que no se repite en el resto del territorio andino. Debe subrayarse que el sarcófago chachapoyas imita el aspecto que adopta el fardo funerario de la etapa Tiahuanaco-Huari (Horizonte Medio). Esto se constata de modo particular en lo que se refiere a la cabeza de los sarcófagos chachapoyas conspicuos, los de Karajía, con sus mandíbulas exageradamente remarcadas, que al parecer calcaban las máscaras planas, de madera, plantadas por encima de los fardos funerarios Tiahuanaco-Huari.
Las cabezas de los sarcófagos chachapoyas eran modeladas en arcilla. Por lo mismo, observan una nariz saliente, ganchuda, al parecer alusiva a un pico de un ave de rapiña. Originalmente, todos los sarcófagos de Karajía lucían sobre sus cabezas un cráneo ritual que les confería majestad.
El antimonio
Los sarcófagos de Karajía fueron emplazados en una gruta en lo alto de un precipicio, la que era excavada ex profeso por el hombre. No necesariamente se recurría a este procedimiento para resguardarlos de buscadores de tesoros, ya que en el antiguo Perú había un profundo respeto por los difuntos.
Ni siquiera sus pertenencias debían ser tocadas, pues, según la creencia, todavía latente, el profanador podría sufrir la parálisis de alguno de sus miembros; hasta podía producirle la muerte por venganza del difunto. Esto popularmente se conoce como “antimonio”.
Protegidos contra el tiempo
El hecho de recurrir a lo alto de los precipicios debió ser inducido por el deseo de protegerlos de las injurias del tiempo. Ciertamente, al asomar la peña desnuda a la superficie, como es el caso del barranco de Karajía, aquello no da lugar a que crezca vegetación en el sitio, que al concentrar humedad atenta contra la conservación, especialmente del material orgánico.
Adicionalmente, en aquellas alturas, el viento sopla animadamente, y aminora así la excesiva humedad ambiental que impera en los Andes amazónicos.
¿Quiénes eran los constructores de los sarcófagos?
Eran los chachapoyas, cuyos ancestros, al comenzar la segunda mitad del primer milenio de nuestra era, debieron partir de zonas cordilleranas, premunidos así de cultura andina, para asentarse en los espacios norteños, correspondientes a la región de los Andes amazónicos.
Nosotros interpretamos que, como punto de partida, este fenómeno pudo obedecer a un proyecto estatal surgido en las postrimerías de la cultura Tiahuanaco-Huari, debido al aumento poblacional que por entonces se hacía cada vez más agudo.
Esta explosión demográfica presionó a diversos grupos a extender la frontera agrícola que tanto en la costa como en la cordillera ha sido en extremo reducida.
Fuente de información: El Comercio
Por: Federico Kauffmann Doig
domingo, 11 de julio de 2010
Palabras e imágenes en los orígenes del viajar al Perú
(El Comercio).- Narración y visualización son elementos indispensables para promover el turismo cultural, de aventura, de playas, del buen yantar, del observar a las personas en su entorno natural y recrearse en el compartir con la gente diferente; y, muy especialmente del efectuar registros especializados. Estas habilidades esenciales para captar la atención externa – en ese caso del turismo hacia nuestro país, tienen en la pluma de los viajeros decimonónicos una importancia fundacional. El deleite de ver, escuchar y saborear, así como registrar las diferencias para luego “descubrirlas” ante sus pares produce una intensa satisfacción -atemporal- e inherente tanto al viajero como al turista. Estas experiencias pueden llegar a ser intensas, veraces -y también, por supuesto tergiversadoras-; pero siempre tienen como corolario animar -o desanimar- a otros y otras a hurgar en sus propias sensaciones en el viajar en busca de lo desconocido para también tener qué recordar y comunicar en primera persona.
Esas experiencias publicadas -especializadas o generalizadoras- la mayoría de las veces ilustradas con hermosas escenas de la naturaleza, complementadas con la presencia humana- se le denomina literatura de viajes. La calidad de su narrativa puede llegar a ser muy influyentes para promover -o ignorar- un destino turístico. El impacto de la literatura de viajes en el turismo se debe a que su finalidad es hacer conocer un destino, no promocionarlo para ponerlo de moda. La literatura de viajes al Perú ha hecho posible que seamos un destino turístico permanente, con alzas y bajas vinculadas a nuestra capacidad de ligar las complementariedades.
Entre descubrir o comunicar
Ephraim George Squier (1821-1888) es un periodista y explorador que vino al Perú andino en 1863 como representante estadounidense para solucionar algunos conflictos comerciales que -por entonces- teníamos con su país; y -por supuesto- aprovechó de este trabajo para conocer el mundo andino de sus tiempos porque nadie viaja por una sola razón. En 1877 se publicaron sus incidentes de viaje y exploración en la tierra de los Incas en un libro dirigido a comunicar mucho sin pretender descubrir nada por lo que desde entonces tiene numerosas ediciones en inglés y sigue siendo lectura universitaria obligada en la formación de peruanistas. Los influyentes estudiosos y profesores, es decir, formadores de opinión peruanista trascendente Clements Markham (1830-1916), Hiram Bingham (1875-1956) y más recientemente John H. Rowe (1918- 2004) y John V. Murra (1916-2006) han asegurado la vigencia de este viajero americanista en la arqueología peruana al enseñar aquí que Squier fue el primero en hacer planos de las edificaciones precolombinas, muchas de ellas hoy desaparecidas por un mal entendido sentido del progreso. La única edición en castellano de Squier data de 1974 y está agotadísima.
Del maridaje del pasado y el futuro
El presente del turismo es también un combinado de motivos e intereses cuyo éxito y trascendencia depende de la capacidad gubernamental para armonizar lo opuesto con lo complementario del sector privado. Valga el siguiente ejemplo: El gastar ingente dinero público en divulgar nuestra creatividad gastronómica -ante los ojos de los y las turistas con responsabilidad social- se contradice con el austero presupuesto, también público, asignado a darle futuro a los sitios arqueológicos y centros históricos hispano andinos. La literatura de viajes a nuestro país es así creada y esta definiendo el futuro de nuestro destino turístico, entonces ha llegado el momento de traducirla para -masivamente- leerla, estudiar sus imágenes y así comprender la mirada de quienes nos visitan y de inmediato actualizar nuestra comunicación intercultural, generadora de prosperidad permanente porque esta universalizada.
Fuente de información: El Comercio
Por Mariana Mould de Pease
Esas experiencias publicadas -especializadas o generalizadoras- la mayoría de las veces ilustradas con hermosas escenas de la naturaleza, complementadas con la presencia humana- se le denomina literatura de viajes. La calidad de su narrativa puede llegar a ser muy influyentes para promover -o ignorar- un destino turístico. El impacto de la literatura de viajes en el turismo se debe a que su finalidad es hacer conocer un destino, no promocionarlo para ponerlo de moda. La literatura de viajes al Perú ha hecho posible que seamos un destino turístico permanente, con alzas y bajas vinculadas a nuestra capacidad de ligar las complementariedades.
Entre descubrir o comunicar
Ephraim George Squier (1821-1888) es un periodista y explorador que vino al Perú andino en 1863 como representante estadounidense para solucionar algunos conflictos comerciales que -por entonces- teníamos con su país; y -por supuesto- aprovechó de este trabajo para conocer el mundo andino de sus tiempos porque nadie viaja por una sola razón. En 1877 se publicaron sus incidentes de viaje y exploración en la tierra de los Incas en un libro dirigido a comunicar mucho sin pretender descubrir nada por lo que desde entonces tiene numerosas ediciones en inglés y sigue siendo lectura universitaria obligada en la formación de peruanistas. Los influyentes estudiosos y profesores, es decir, formadores de opinión peruanista trascendente Clements Markham (1830-1916), Hiram Bingham (1875-1956) y más recientemente John H. Rowe (1918- 2004) y John V. Murra (1916-2006) han asegurado la vigencia de este viajero americanista en la arqueología peruana al enseñar aquí que Squier fue el primero en hacer planos de las edificaciones precolombinas, muchas de ellas hoy desaparecidas por un mal entendido sentido del progreso. La única edición en castellano de Squier data de 1974 y está agotadísima.
Del maridaje del pasado y el futuro
El presente del turismo es también un combinado de motivos e intereses cuyo éxito y trascendencia depende de la capacidad gubernamental para armonizar lo opuesto con lo complementario del sector privado. Valga el siguiente ejemplo: El gastar ingente dinero público en divulgar nuestra creatividad gastronómica -ante los ojos de los y las turistas con responsabilidad social- se contradice con el austero presupuesto, también público, asignado a darle futuro a los sitios arqueológicos y centros históricos hispano andinos. La literatura de viajes a nuestro país es así creada y esta definiendo el futuro de nuestro destino turístico, entonces ha llegado el momento de traducirla para -masivamente- leerla, estudiar sus imágenes y así comprender la mirada de quienes nos visitan y de inmediato actualizar nuestra comunicación intercultural, generadora de prosperidad permanente porque esta universalizada.
Fuente de información: El Comercio
Por Mariana Mould de Pease
domingo, 2 de mayo de 2010
El fin de la leyenda negra: la verdad sobre el viaje del general Mariano Ignacio Prado
(El Comercio).- El fin de la leyenda negra: la verdad sobre el viaje del general Mariano Ignacio Prado
Su salida del país fue para comprar armas para enfrentar a Chile. Con la calumnia, sus opositores pretendieron evadir la responsabilidad de la derrota y anular el futuro político de la descendencia del general.
Una mentira mil veces repetida no se convierte jamás en verdad pero puede confundir a muchos. Cizaña al fin inmunda la civilización con su odio, persecución y calumnia. A lo largo de décadas una gran campaña de desprestigio se gestó contra el general Mariano Ignacio Prado Ochoa (1826-1901), militar y político peruano dos veces presidente del Perú y considerado prócer de la independencia por su importante participación en el combate del 2 de mayo, que selló la independencia de nuestro país del yugo español y sus demandas desde las invadidas islas de Chincha.
1. Los comentarios
“Supongo que mi intempestiva salida de Lima, haya dado lugar a comentarios de todo género; y no dudo que, principalmente los espíritus estrechos se hayan entregado a las apreciaciones apasionadas persiguiendo el propósito de no cumplirme justicia jamás, y sin darse la pena de reconocer mi espíritu y mis trabajos durante el tiempo que sirvo al país”, escribió Prado a bordo de vapor Payta al general Juan Buendía, percatándose de la maledicencia de sus adversarios tras su salida del Perú.
2. ¿Traición?
De traición se califica el viaje al extranjero del presidente Prado durante la guerra con Chile. La mentira fue urdida por los responsables de la deshonrosa derrota y tanto se ha repetido que ya es parte del imaginario popular. Hasta en los textos escolares enseñan a los niños y niñas que el general huyó y de paso se robó la colecta nacional para comprar barcos de guerra, dejando al país en el desamparo. Nada más falso. Llama la atención que pese al peso de la evidencia histórica haya quienes sigan mancillando el honor de un hombre valeroso. Lo cierto es que el General dejó el país con la clara intención de adquirir armamento estratégico para poder enfrentar al enemigo del sur: “[] me he convencido hasta la evidencia de que esta guerra es esencialmente marítima [...] Nadie ignora que mientras carezca el país de poderosos elementos navales que siquiera equilibren los recursos del enemigo, la campaña terrestre tiene que ser para nosotros muy lenta, costosa y difícil”, escribió en la carta a Buendía. Cabe recordar que en esos momentos el monitor Huáscar estaba destruido, y que el Perú había sido desacreditado ante los proveedores de armamento y buques, por lo que el General pensó que sus gestiones serían necesarias para alcanzar el éxito.
3. La “huída”
Se sostiene que Prado huyó abandonando al país en medio de la guerra. Tal dicho —que se repite como sonsonete— no se sostiene con prueba alguna y se insiste en esa versión falaz pese a la existencia de copiosa información y documentos que demuestran lo contrario. Lo cierto es que el general Mariano Ignacio Prado no huyó ni fugó ni nada que se le parezca. Salió del país con todas las de la ley y con autorización del Congreso de la República. Un comunicado del Ministerio de Gobierno, Policía, Obras Públicas, Correos y Estadística, publicado en el diario “El Peruano” (Lima, No. 103, página 409, del 10 de mayo de 1879) da cuenta de ello al indicar que “El Congreso [...] dando cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 95 y 96 de la Constitución del Estado ha concedido licencia al Presidente de la República para que, si lo juzga necesario pueda mandar personalmente la fuerza armada, y salir del territorio nacional [...]”. Más claro el agua, el Congreso aprobó el viaje de Prado, quedando a cargo del gobierno el vicepresidente La Puerta. Este punto fue ampliamente aclarado, además, por el historiador Jorge Basadre.
4. La puñalada del Califa
Nicolás de Piérola, político arequipeño conocido como “El Califa” intentó vanamente —entre 1874 y 1877— hacerse del poder tratando de derrocar primero al gobierno de Manuel Pardo y luego al de Mariano Ignacio Prado. Derrotado, se asiló en Bolivia y Chile. Hombre astuto, aprovechó la guerra con Chile y el viaje del general Prado para asestar un golpe de estado y usurpar el poder. Mientras ejerció como Jefe Supremo —responsable directo del desastre frente a Chile— se encargó de emitir un decreto calificando de “ignominiosa conducta” y “vergonzosa deserción” el viaje del presidente Prado. Llegó al extremo de arrebatarle “los derechos de ciudadano del Perú” y condenarlo a “degradación militar pública”, en mayo de 1880. Si Prado no volvió hasta terminado el conflicto y derrocado Piérola fue justamente porque este se lo impidió. El acto venal de “El Califa” fue corregido por Andrés Avelino Cáceres, quien en octubre de 1886 —como presidente constitucional de la república— promulgó una ley declarando “nulos todos los actos gubernativos internos practicados por los señores don Nicolás de Piérola y don Miguel Iglesias”, señalando además que ambos “asaltaron el Poder Supremo, sirviéndose de las armas que se les había confiado para la defensa de la república contra el enemigo extranjero”.
5. El robo
“Si algunos pudieran atribuir a mi marcha reservada un fin mezquino —escribió a Buendía— bastaríales ver que dejo allí a mi familia, entregada solo al amparo de la Providencia para persuadirse de que únicamente un fin grandioso ha podido moverme a realizar este viaje”. El notable historiador Jorge Basadre anota el heroísmo de sus dos hijos mayores que murieron en combate uno en Tacna y el otro en Huamachuco. Sobresaliendo Leoncio que peleó hasta las últimas fuerzas y fue fusilado por los chilenos cuando se recuperaba de sus heridas. “Mariano Ignacio Prado no robó ningún dinero. Por el contrario, los fondos de la colecta llegaron a Europa a través de otras manos y sirvieron para el propósito original. Es decir, se compró un buque, que llegó al Perú después de la guerra y sirvió para reconstruir a nuestra marina post conflicto. No llegó durante la guerra porque los tenedores de bonos de la impaga deuda externa interpusieron un embargo y el barco estuvo retenido”, escribió el historiador Antonio Zapata en una nota publicada en el diario “La República”.
6. Hombres del retorno
Terminado el conflicto y con Piérola fuera del poder, Prado regresa al Perú. Nadie lo consideró entonces un traidor ni se le enjuició por delito alguno. El presidente Andrés Avelino Cáceres envió a su edecán a recibirlo. Todos sus derechos y distinciones le habían sido repuestos. Y el pueblo supo reconocer las reformas y avances logrados durante sus gobiernos. Prado moriría años más tarde y el arribo de sus restos al Callao fue consignado en los medios de la época, con el homenaje que merecen quienes lucharon por su patria.
Fuente de información: El Comercio
Por: Martha Meier M Q
Su salida del país fue para comprar armas para enfrentar a Chile. Con la calumnia, sus opositores pretendieron evadir la responsabilidad de la derrota y anular el futuro político de la descendencia del general.
Una mentira mil veces repetida no se convierte jamás en verdad pero puede confundir a muchos. Cizaña al fin inmunda la civilización con su odio, persecución y calumnia. A lo largo de décadas una gran campaña de desprestigio se gestó contra el general Mariano Ignacio Prado Ochoa (1826-1901), militar y político peruano dos veces presidente del Perú y considerado prócer de la independencia por su importante participación en el combate del 2 de mayo, que selló la independencia de nuestro país del yugo español y sus demandas desde las invadidas islas de Chincha.
1. Los comentarios
“Supongo que mi intempestiva salida de Lima, haya dado lugar a comentarios de todo género; y no dudo que, principalmente los espíritus estrechos se hayan entregado a las apreciaciones apasionadas persiguiendo el propósito de no cumplirme justicia jamás, y sin darse la pena de reconocer mi espíritu y mis trabajos durante el tiempo que sirvo al país”, escribió Prado a bordo de vapor Payta al general Juan Buendía, percatándose de la maledicencia de sus adversarios tras su salida del Perú.
2. ¿Traición?
De traición se califica el viaje al extranjero del presidente Prado durante la guerra con Chile. La mentira fue urdida por los responsables de la deshonrosa derrota y tanto se ha repetido que ya es parte del imaginario popular. Hasta en los textos escolares enseñan a los niños y niñas que el general huyó y de paso se robó la colecta nacional para comprar barcos de guerra, dejando al país en el desamparo. Nada más falso. Llama la atención que pese al peso de la evidencia histórica haya quienes sigan mancillando el honor de un hombre valeroso. Lo cierto es que el General dejó el país con la clara intención de adquirir armamento estratégico para poder enfrentar al enemigo del sur: “[] me he convencido hasta la evidencia de que esta guerra es esencialmente marítima [...] Nadie ignora que mientras carezca el país de poderosos elementos navales que siquiera equilibren los recursos del enemigo, la campaña terrestre tiene que ser para nosotros muy lenta, costosa y difícil”, escribió en la carta a Buendía. Cabe recordar que en esos momentos el monitor Huáscar estaba destruido, y que el Perú había sido desacreditado ante los proveedores de armamento y buques, por lo que el General pensó que sus gestiones serían necesarias para alcanzar el éxito.
3. La “huída”
Se sostiene que Prado huyó abandonando al país en medio de la guerra. Tal dicho —que se repite como sonsonete— no se sostiene con prueba alguna y se insiste en esa versión falaz pese a la existencia de copiosa información y documentos que demuestran lo contrario. Lo cierto es que el general Mariano Ignacio Prado no huyó ni fugó ni nada que se le parezca. Salió del país con todas las de la ley y con autorización del Congreso de la República. Un comunicado del Ministerio de Gobierno, Policía, Obras Públicas, Correos y Estadística, publicado en el diario “El Peruano” (Lima, No. 103, página 409, del 10 de mayo de 1879) da cuenta de ello al indicar que “El Congreso [...] dando cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 95 y 96 de la Constitución del Estado ha concedido licencia al Presidente de la República para que, si lo juzga necesario pueda mandar personalmente la fuerza armada, y salir del territorio nacional [...]”. Más claro el agua, el Congreso aprobó el viaje de Prado, quedando a cargo del gobierno el vicepresidente La Puerta. Este punto fue ampliamente aclarado, además, por el historiador Jorge Basadre.
4. La puñalada del Califa
Nicolás de Piérola, político arequipeño conocido como “El Califa” intentó vanamente —entre 1874 y 1877— hacerse del poder tratando de derrocar primero al gobierno de Manuel Pardo y luego al de Mariano Ignacio Prado. Derrotado, se asiló en Bolivia y Chile. Hombre astuto, aprovechó la guerra con Chile y el viaje del general Prado para asestar un golpe de estado y usurpar el poder. Mientras ejerció como Jefe Supremo —responsable directo del desastre frente a Chile— se encargó de emitir un decreto calificando de “ignominiosa conducta” y “vergonzosa deserción” el viaje del presidente Prado. Llegó al extremo de arrebatarle “los derechos de ciudadano del Perú” y condenarlo a “degradación militar pública”, en mayo de 1880. Si Prado no volvió hasta terminado el conflicto y derrocado Piérola fue justamente porque este se lo impidió. El acto venal de “El Califa” fue corregido por Andrés Avelino Cáceres, quien en octubre de 1886 —como presidente constitucional de la república— promulgó una ley declarando “nulos todos los actos gubernativos internos practicados por los señores don Nicolás de Piérola y don Miguel Iglesias”, señalando además que ambos “asaltaron el Poder Supremo, sirviéndose de las armas que se les había confiado para la defensa de la república contra el enemigo extranjero”.
5. El robo
“Si algunos pudieran atribuir a mi marcha reservada un fin mezquino —escribió a Buendía— bastaríales ver que dejo allí a mi familia, entregada solo al amparo de la Providencia para persuadirse de que únicamente un fin grandioso ha podido moverme a realizar este viaje”. El notable historiador Jorge Basadre anota el heroísmo de sus dos hijos mayores que murieron en combate uno en Tacna y el otro en Huamachuco. Sobresaliendo Leoncio que peleó hasta las últimas fuerzas y fue fusilado por los chilenos cuando se recuperaba de sus heridas. “Mariano Ignacio Prado no robó ningún dinero. Por el contrario, los fondos de la colecta llegaron a Europa a través de otras manos y sirvieron para el propósito original. Es decir, se compró un buque, que llegó al Perú después de la guerra y sirvió para reconstruir a nuestra marina post conflicto. No llegó durante la guerra porque los tenedores de bonos de la impaga deuda externa interpusieron un embargo y el barco estuvo retenido”, escribió el historiador Antonio Zapata en una nota publicada en el diario “La República”.
6. Hombres del retorno
Terminado el conflicto y con Piérola fuera del poder, Prado regresa al Perú. Nadie lo consideró entonces un traidor ni se le enjuició por delito alguno. El presidente Andrés Avelino Cáceres envió a su edecán a recibirlo. Todos sus derechos y distinciones le habían sido repuestos. Y el pueblo supo reconocer las reformas y avances logrados durante sus gobiernos. Prado moriría años más tarde y el arribo de sus restos al Callao fue consignado en los medios de la época, con el homenaje que merecen quienes lucharon por su patria.
Fuente de información: El Comercio
Por: Martha Meier M Q
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